Como cada año, este 22 de septiembre se celebra el Día Mundial sin Autos y el viernes 25 le toca el turno al Día Nacional Sin Autos.

Son fechas de gran importancia que, sin embargo, muchos siguen viendo como injustificadas o incomprensibles, a pesar de toda la experiencia acumulada y la evidencia existente. Cada vez más sociedades llegan a la conclusión que si se aspira a alcanzar una alta calidad de vida, resulta indispensable restringir y controlar de forma estricta la circulación del automóvil motorizado particular. Algunos ejemplos de ello son Copenhague, Amsterdam, Florencia (y también Venecia).

Permitir que el automóvil se masificara y adueñara de los centros urbanos es uno de los mayores errores históricos que han cometido las ciudades, pues cualquier posible comodidad que el automóvil brindaba ya se ha diluido casi totalmente en urbes asfixiadas por el mismo tráfico y, también, porque los vehículos motorizados tienen una enorme e ineludible responsabilidad en el deterioro de la calidad de vida urbana, así como en la crisis ecológica y ambiental que enfrentamos.

El Día sin Autos es una gran oportunidad para reflexionar sobre este error; para discutir sobre la irracionalidad que hay en torno al uso y abuso del automóvil particular y, también, para reconocer lo insensato e irresponsable que es el insistir en su utilización como medio masivo de transporte, pues…

¿Qué grado de autonomía puede brindar el automóvil que pueda compensar y hacer tolerable la contaminación que genera; el ruido que emite; el sedentarismo que causa; la supresión de la vida de barrio que provoca; el deterioro de las relaciones humanas que implica; los millones de fallecidos y las cientos de millones de personas gravemente lesionadas que ocasiona?

¿Qué racionalidad respalda que nos sigamos moviendo en auto si es uno de los principales causantes de la crisis climática y ecológica que amenaza incluso nuestra supervivencia?

Hoy se celebra el Día Mundial sin Autos. No es una fecha rara, ni curiosa. Es una invitación a todos no solo a dejar el auto en casa por únicamente 24 horas, sino que a realizar un cambio más profundo. A ser responsables y a tomar una crucial, necesaria e inaplazable decisión de construir ciudades más seguras, más limpias y con más espacio para el ocio, para las zonas verdes, para jugar y para recrearse. Es una invitación a comprender que una mejor calidad de vida no se logra con más infraestructura o automóviles más “inteligentes”; se logra con ciudades con menos autos.

Gonzalo Stierling, geógrafo, fundador Fundación CicloRecreoVía

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